¿Somos más débiles los empáticos que las personas de base narcisista?

 La respuesta es no. De hecho, probablemente los empáticos somos emocionalmente más fuertes que ellos, y más valientes también que las personas con rasgos psicopáticos y antisociales. Las personas de base narcisista nos consideran débiles porque a nosotros se nos puede dificultar poner límites, a diferencia de ellos, pero esto ocurre en gran parte porque nosotros estamos dotados de empatía emocional y conciencia, y estas personas juegan con ambas cosas y manipulan usando la culpa, una culpa tóxica que instalan en nosotros si nos negamos a hacer lo que quieren que hagamos; también, irónicamente, los perfiles que, por su trastorno o condición, son incapaces de sentir miedo como lo sentimos nosotros, usan esta emoción para controlarnos y manipularnos (vivimos constantemente amenazados y con miedo, paralizados, cuidando de hacer y no hacer lo que quieren que hagamos o no hagamos, para evitar represalias de su parte). 

Sobre la "dependencia emocional", por llamarlo de alguna manera, las personas de base narcisista, en especial las personas con rasgos psicopáticos y con trastorno antisocial, son muy dadas a creer que nosotros los empáticos somos débiles, por nuestra capacidad de sentir afecto y enamorarnos como ellos no pueden hacerlo, y por eso poder, y necesitar, estar con la persona amada todo el tiempo, mientras que ellos no tienen este "problema de apego". Pero la realidad es que somos nosotros quienes amamos de la forma correcta, de una forma sana, mientras que ellos no tienen esos alcances, y por eso necesitan su espacio o tener su agenda más variada, entre pareja, amistades, familia, etc., pues llega un momento en que estar con una sola persona, sea la madre, un hermano, un amigo, la pareja, etc., les aburre; necesitan ir variando; esto puede parecer que ellos son fuertes (y dignos también) por poder desapegarse sin problema, mientras que a nosotros nos cuesta más trabajo hacerlo; en el caso de los psicópatas, éstos son incapaces de sentir amor, y por eso estas personas llegan a fingir esta emoción; los psicópatas ven a cualquiera como un objeto de uso: cada "objeto" le sirve al/a la psicópata para un fin distinto, y al llegar el momento en que ese "objeto" (persona) ya no le sirve, lo desecha sin problema, como tiramos la basura o las baterías que, después de tanto usar, quedan vacías y por eso ya no tienen ninguna utilidad. Pero resulta que, en cuanto a "dependencia emocional", las personas de base narcisista son tan débiles como los empáticos, pues, aunque no llegan a sentir amor como lo sentimos nosotros, y por eso no se enganchan tanto emocionalmente como lo hacemos nosotros, sí dependen, y dependerán toda la vida de nuestro combustible positivo y negativo, porque son seres parasitarios, y necesitan esto para subsistir emocionalmente; los empáticos, en cambio, no necesitamos parasitar a nadie, no necesitamos el combustible positivo o negativo de nadie, y cuando la persona por la que sentimos amor nos decepciona, traiciona, hace daño, pasamos por un momento muy difícil de asimilación y después de duelo, o de desintoxicación emocional en el caso de salir de una relación adictiva con una persona psicópata. El hecho de experimentar un duelo después de tener que romper un vínculo que nos ha hecho más daño que un bien (sobre todo cuando tenemos que hacerlo con personas de la misma sangre o con una pareja que creíamos amar con todo nuestro ser), o después de que una persona de base narcisista nos ha descartado estando nosotros muy enamorados o emocionalmente adictos, nos hace a los empáticos personas emocionalmente muy fuertes, mientras que a los psicópatas les habla uno en chino cuando se les menciona la palabra duelo; ellos no saben lo que es esto, y nunca lo van a experimentar, o no como nosotros, y por tanto, en este sentido, los empáticos somos emocionalmente más fuertes que ellos. 


En cuanto al miedo, narcisistas perversos, sociópatas y psicópatas son incapaces de sentir miedo tanto como lo sentimos nosotros o no lo sienten en absoluto, y muchas veces tenemos que enfrentarnos a las mismas situaciones a las que ellos se enfrentan, que pueden despertar esta emoción en cualquiera, y así, con miedo, las vivimos y salimos adelante, mientras que para estas personas son experiencias comunes y corrientes, o hasta placenteras, pues de vez en cuando, debido a su vacío emocional, necesitan experimentar o crearse este tipo de situaciones porque les dan adrenalina, y así mitigan su hastío; quien se enfrenta a una situación riesgosa sintiendo miedo es valiente; no es valiente aquel que lo hace sin miedo. 


Sobre el dolor emocional, los empáticos, al poder sentir todas las emociones de una manera muy intensa, el dolor no se excluye, y tendemos a desarrollar depresión (exógena) cuando hemos sufrido demasiado, y llega el momento en que nuestro cuerpo y mente nos pasan factura al empezar a manifestarse esta enfermedad, una enfermedad que no conocen y nunca van a conocer los depredadores emocionales más fuertes (con rasgos psicopáticos y antisociales), pero que irónicamente la pueden causar en otras personas; intentar llevar una vida normal estando en depresion es muy duro, pues esta enfermedad abarca un dolor emocional muy profundo, similar al que se siente por la pérdida repentina de un ser muy querido (por ejemplo, muerte por accidente, que es algo que uno no se espera, a diferencia de la muerte natural o por enfermedad), incapacidad para concentrarse, fallo de la memoria a corto plazo, problemas con la audición, entre otros, que hacen que el paciente tenga que esforzarse, mental, emocional y físicamente para seguir, mientras que para una persona que no tiene depresión es mucho más fácil (se puede comparar con una persona enferma del estómago y otra persona que no lo está, y se obliga a ambos a salir de la cama y a producir). Los empáticos somos personas muy sensibles, a las que nos puede costar pasar página después de experimentar una situacion difícil, a diferencia de una persona con sensibilidad media, pero aún así tenemos que seguir, y cargar con eso tan pesado nos hace emocionalmente muy fuertes. Las personas con rasgos psicopáticos y con trastorno antisocial son incapaces de sentir el dolor emocional con tanta intensidad como lo siente un empático. Ya no hablar cuando desarrollamos estrés postraumático, un trastorno que tampoco conocen y nunca sabrán lo que se siente las personas con rasgos psicopáticos, pero que son quienes, con su maldad, lo causan en nosotros, y que, al igual que la depresión, a quienes lo padecemos no nos permite llevar una vida normal, y además tenemos que aguantar juicios, acusaciones falsas, difamaciones, etc. de abusadores y personas ignorantes que no conocen sobre este trastorno y sus síntomas, personas que son causantes y testigos de nuestras reacciones desproporcionadas a distintas situaciones, entre ellas abuso narcisista y psicopático (una persona con estrés postraumático es comparable a un individuo con quemaduras de tercer grado, quien con el mínimo roce puede sentir dolor y reaccionar), pero seguimos produciendo hasta donde se nos deje hacerlo, mientras podamos recibir la terapia para sacarnos el trauma de la mente (EMDR). Parte de experimentar estrés postraumático es revivir el momento traumático (flashbacks, que vienen en forma de recuerdos mientras estamos despiertos, o en forma de pesadillas mientras estamos durmiendo); el momento traumático que volvemos a vivir es tan doloroso, que ha llevado a víctimas de TEPT al sui de cidio, y quien no ha cometido suicidio, o no lo ha hecho aún, y aún no puede tomar la terapia, es una persona extremadamente fuerte a nivel emocional.

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